Llovía a cántaros y la pandilla miraba las gotas desde la ventana.

Jefe, el cielo tiene goteras.
Amaneció lloviendo. Y los Punchis, que nunca habían visto tanta agua junta, tuvieron una duda muy seria: ¿se puede conquistar un charco?
✦ 6 viñetas · 2 minutos de lecturaLlovía a cántaros y la pandilla miraba las gotas desde la ventana.

Jefe, el cielo tiene goteras.
Frente a la puerta apareció el enemigo más grande: un charco.

Cuidado. Ese charco nos está mirando.
Su amiga llegó con paraguas y una idea.

Con paraguas, el miedo moja menos.
Primero un saltito. Luego otro. Y luego, ¡chof!

¡Hemos conquistado el charco! ¿O nos ha conquistado él?
De vuelta en casa, una toalla y un secado muy serio.

Estoy esponjoso. Estoy muy, muy esponjoso.
Esa noche paró de llover. Los tres Punchis miraron el cielo y brillaron a la vez, como si alguien muy lejos les contestara.

Jefe... ¿tú también lo has notado?
«Sí. Y no estaba lejos de aquí.»
Mañana saldrá el sol. Pero esos destellos azules en la distancia tendrán que esperar a otra aventura.
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