Después de la merienda, dos Punchis fueron a conocer la casa del niño. La cometa también volvió sana y salva.

Jefe, expedición de interior. Huele a merienda.
Dos exploradores visitan la casa de su nuevo amigo. El guardián sigue con la niña, y la pandilla descubre que estar conectados también es sentirse en casa.
✦ 6 viñetas · 2 minutos de lecturaDespués de la merienda, dos Punchis fueron a conocer la casa del niño. La cometa también volvió sana y salva.

Jefe, expedición de interior. Huele a merienda.
En la entrada encontraron dos objetos blanditos. Y sospechosamente cómodos.

¿Son barcos? ¿Cuevas? ¿Sofás con punta?
Los exploradores instalaron su base. Uno exigió una manta de calcetín.

Confirmado: zapatillas. Muy buen planeta.
En su casa, la niña seguía con su guardián. Sus ojitos brillaron: la pandilla estaba a gusto.

Mensaje recibido. Han conquistado algo blandito.
El niño les leyó un cuento. Nadie pidió una cama más grande.

¿El dragón también lleva zapatillas?
Dos casas, el mismo momento de cuento. Los Punchis seguían conectados.

Misión cumplida. Mañana seguimos cerca.
«A la misma hora, bajo las mismas estrellas.»
La niña conserva a su guardián. El niño empieza a descubrir a sus dos compañeros. Cada casa tiene su cuento, pero el brillo de los Punchis sigue uniendo a la pandilla.
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